Hacía un día nublado con mucho viento y amenaza de lluvia pero al mal tiempo buena cara. Allí estábamos entre otros Marta, Charlie,Victor, Andrés, Sergio y yo, todos con muchas ganas por participar en la 2da carrera solidaria de Carbajosa de la Sagrada, una carrera de 7,5 km gran parte por caminos de tierra que por cierto era la primera carrera que hacía formando parte de un club.

Pregunté a la organización y me dijeron que solo eramos 85 inscritos, es cierto, eramos pocos pero bueno, quedar entre los 10 primeros sería un buen resultado, más vale ser cabeza de ratón que cola de león.

Nos pusimos a calentar minutos antes al pistoletazo de salida. Cuando pasé cerca de Andrés me dijo señalando a un corredor: "Ese es al que hay que seguir". Era un hombre que yo ya había fichado, tendría unos trentaipico, estaba calentando sólo y tenía pinta de ser buen corredor por ello pensé que lo decía de broma.

 

Dieron la salida y nos pusimos todos en acción. Yo me puse a la altura de Andrés ya que en los entrenamientos había visto que teníamos un nivel parecido y en cuestión de minutos nos encontramos efectivamente siguiendo al corredor que me dijo por lo que no, no era una broma, ahí estábamos un grupo de cuatro personas en cabeza.

 La carrera comenzaba en subida y el viento soplaba fuerte. No me sentía muy en forma, quizá debería haber calentado más, pero bueno ya era tarde, mi objetivo era intentar seguir en ese grupo el tiempo que pudiera.

A los 2 km uno de los cuatro no consiguió seguir el ritmo y se desprendió quedandonos en cabeza Andrés, el otro corredor y yo. La distancia iba siendo cada vez mayor respecto al grupo que iba detrás y fue en ese momento donde me dije que con un poco de suerte podría quedar entre los 3 primeros.

Comenzaba una carrera bastante estratégica en la que ellos dos se alternaban la primera posicion mientras yo permanecía detrás. Andrés me había indicado con el dedo a hurtadillas que me colocara detrás para que me frenaran el viento y asi cansarme menos. Se notaba que Andrés tenía más experiencia que yo y que llevaba tiempo formando parte de un club. Me gustó ese gesto y ese espiritu de equipo. No solo se estaba esforzando por su carrera sino que también se preocupaba por la mía.

Miré el reloj, ¡ 4 km! ya habíamos hecho más de la mitad de la carrera, empezaba a sentirme mejor, escuché con atención sus respiraciones, bien, parece que vamos los 3 parecidos. Me empecé a venir arriba. Íbamos solos al compás del sonido de nuestras pisadas, de nuestra respiración. Empecé a disfrutar ese paisaje, ese silencio, esa tensión, esos cruces de miradas. Empecé a apreciar esa parte tan humana que solo sientes en las carreras en las que los que están a tu lado dejan de tener una edad, dejan de ser una profesión siendo solo personas de carne y hueso que están en tus mismas condiciones enfrentándose a un reto.

Haciendo gestos con la mano, Andrés seguía señalándome donde debía posicionarme y acercándonos al km 5 pasó el mejor momento de la carrera: me señaló con el dedo queriendo decir "Tú, primero!", un bonito gesto de confianza, un gesto de querer compartir esa victoria conmigo, un gesto de equipo que nunca antes había experimentado.

Segundos más tarde y ya esta vez sin gestos sino gritando dijo: "VAMOS ALBER A GANAR!!!", lo que interpreté como que era el momento de atacar. Aún quedaban 2 km pero cogiendo todas las fuerzas que me quedaban me puse en cabeza y aceleré sin mirar atrás. Escuchaba como el 2do me seguía, me centré en intentar controlar la respiración, miré hacia atrás, le sacaba una distancia de unos 5 metros. Poco más tarde volví a mirar, la distancia se había incrementado, me pareció raro que no me siguiera , ¿se estará reservando para atacar en el último momento?. Tan solo tenía que lograr mantener este ritmo pero en cuestión de segundos me vino un golpe de cansancio, notaba que mi respiración iba cada vez más rápido, más descontrolada, no me sentía bien, ¿quizá había acelerado demasiado?, por mi cabeza pasaron todo tipo de pensamientos, joder solo estoy a 1 km de la llegada!, es una pena pero dentro de lo malo si bajo el ritmo con suerte quedo tercero. Me estaba costando mucho, estaba entrando en una batalla entre mi cuerpo y mi mente. Pero la experiencia de otras carreras me ha enseñado que aunque a veces el cuerpo diga no y pensemos que hemos llegado a nuestro máximo quien manda es la cabeza, y si la cabeza dice si al cuerpo no le queda otra que seguir. Y así fue, me alejé de todos esos pensamientos negativos, me imaginé la llegada a meta, la visualicé, miré hacia atrás, el segundo no se acercaba, todo apuntaba a que él también iba apurado, el coche que iba en cabeza marcando el camino debió de ver mi cara de sufrimiento o debío escuchar mis jadeos y sacó la cabeza por la ventana gritando: "VEEENGA QUE YA CASI HEMOS LLEGADO!". Me recordó al típico panadero que va en furgoneta vendiendo pan de pueblo en pueblo gritando por la ventana pero en ese momento no me quedaban fuerzas para reir.

Llegamos a las primeras casas, volví a mirar hacia atrás:... nada.... el 2do no se acercaba. Última recta, no podía bajar el ritmo no sea que ataque y pierda justo en los últimos metros! Empiezo a oir como la gente aplaude y anima, a 100 metros ya la veo!! allí está! la meta!!! miro hacia atrás... nada... no le veo, ¿no ataca? Estoy llegando, no me lo creo!lo he conseguido.. Coño!he ganado?

 Pocos segundos más tarde llega Andrés en 3ra posición, nos damos un abrazo celebrando algo que nunca había vivido: una victoria compartida, esa primera plaza era también suya así como su tercera plaza y la segunda de Marta eran de todo el club sin olvidar la primera plaza por equipos!

 

 El mejor recuerdo que me llevo sin duda: la satisfacción de aportar, compartir y sentir como un conjunto, un grupo, como un club.

A las cañas invito yo!

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