Levantarse y comer un plato de pasta a las 5:00 de la mañana. No tienes hambre, pero te lo comes porque sabes que te va a hacer falta.  Es una más, del gran cúmulo de sensaciones diferentes que sientes cuando te pones un reto en un deporte que es nuevo para ti. 

La cita era a las 8:00am en el Tormes, al pie de la catedral de Salamanca, hasta llegar ahí, han pasado muchas horas, muchos entrenos, muchas “sensaciones”. Y vuelvo a hablar de sensaciones, porque lo más importante que he aprendido con este reto es a saborear “sensaciones”.

La sensación de nadar por primera vez con un traje de neopreno, de notar realmente como te deslizas por el agua, de percibir la eficiencia de cada pequeño movimiento,  la “maravillosa sensación” de hacerlo en aguas abiertas, de nadar sin ver el final, de perderle el miedo al tiburón que sólo existía en mi cabeza y sobre todo y por encima de todo de nadar acompañado y de acompañar nadando.  Porque dicen que la felicidad compartida se multiplica y yo en el agua, soy feliz.

30” antes de dar el pistoletazo de salida de mi carrera más importante del año estaba relajado y disfrutando del agua.   

  

 

Una salida rápida, sin muchos golpes y en la que siento que avanzo un poco más que los que están a  mi lado, eso me anima a apretar un poco, a subir mis pulsaciones, a dar ese plus que tanto me cuesta, a exprimirme en el agua, pasados los 400 primeros metros veo que los que van por delante están demasiado lejos como para alcanzarles. Comienzo a descansar nadando, otra nueva sensación, estiras más la brazada, paras los pies y disfrutas sintiendo como te deslizas.   

A los pocos minutos otro nadador me avisa (tocándome los pies), “lo mismo estoy descansado demasiado”, así que vuelvo a apretar un poco y me doy cuenta que estoy acabando la primera vuelta. Miro hacia arriba, al puente, pero no soy capaz de apreciar las caras. También miro al embarcadero pero no les veo. “¿Dónde están?” (Busco a los calaveras y a mi chica). Al dar la curva veo a dos nadadores justo detrás de mí, somos tres, los de adelante siguen demasiado lejos…. (una pena)

Las sensaciones son buenas, me encuentro bien, pienso que puedo ir más rápido pero espero un poco, “tengo que llegar sólo al embarcadero para salir cómodo”, la subida hasta el box no me gusta y quiero llegar limpio,  es la primera vez que me voy a quitar el neopreno en competición. Empiezo a pensar en descansar la subida y guardar fuerzas para escaparme en la bajada.

Y así lo hago, “aprieta Charlie, disfruta que esto se acaba”. Mis compañeros aguantan el ritmo, está claro que lo he subido pero no los suelto. “Ufff pensé que sería más fácil”, voy a tener que subirlo un poco más pero voy a esperar a los últimos 200m, así salgo con las piernas activas del agua (es bueno para coger la bici). Veo el puente cerca y empiezo a darle fuerte al motor, “muchas piernas, muchas piernas”, empiezan a sufrir pero aguantan, pienso en que se me acaba mi mejor ratito del día y quiero acabarlo bien y he dicho que de este grupo salgo el primero y me muero los últimos 100 metros.  

Lo conseguí, salgo del agua y escucho mi nombre muchas veces, “vamos Charlie”, “vamos Charlie” veo alguna cara rara y me pregunto qué pasará. Subo la cuesta que lleva al box y sigo escuchando mi nombre. En ese momento pienso en la buena decisión de correr mi primer Medio Ironman en casa.  Llego a buscar mi Kuota  y me doy cuenta de que hay muchas bicicletas, “joder pero si están casi todas….”  Miro las bicis de los “pros” del club,  están allí aparcadas. He salido antes que ellos, me sorprendo y comprendo las caras raras de antes.  

Supongo que alguno ha flipado al verme salir tan pronto, la verdad yo también.  

“El agua….me encanta el agua!!”

  

Transición correcta y comenzamos la bici. 4 Vueltas con un objetivo claro. Guardar fuerzas!! 

Primera vuelta de ilusión (es la primera y todo es nuevo), segunda de constancia (no parar, no apretar demasiado), tercera de sentimiento (es la más dura, se hace con el corazón)  y cuarta de gloria (se acaba la bici, disfrútala).

Me veo muy sólo en la carretera, no  estoy acostumbrado a ir sin compañía, parece que no hay carrera. En la mitad de la primera vuelta viene alguien por detrás animándome mucho… “Vamos Charlie fenómeno”, son tres calaveras (Álvaro, Xavi y Vilda), tres cracks que no paran de animarme mientras me adelantan con mucha facilidad, intento engancharme a su ritmo y les aguanto la cuesta pero mi cerebro rápidamente me dice…. “Pissss que te pierdes!!!! y esta gente está muy por encima de tu rendimiento”. Piensa en el objetivo, en lo que te dice Pablo.  “guarda en la bici Charlie, guarda”

Me cruzo con Michel, me saca la lengua y le devuelvo el saludo, después viene Bruno, me chilla… “¿pero qué te has tomado?, dame de tu mierda” ja ja ja como le gusta esa frase.

 Llega el momento, les veo de lejos, primero a Manuel con un megáfono y después mucha gente en mitad de la carretera, son los calaveras, están ahí, son ellos, ya la están armando, mi chica también.  Escucho mucho ruido, me entra la risa, han llevado altavoces, hay una pareja de la guardia Civil que está flipando,  menudo escándalo en mitad de la carretera. Son unos fenómenos!!!

 Paso a su lado, intento leer las pancartas (veo superdry jejeje ), no puedo parar de sonreír y las piernas se aceleran. Navazo y Chocarro con megáfonos,  joder! me gustaría estar ahí con ellos, se lo están pasando en grande.

Hace un poco de frio, están con cazadoras, eso les da más mérito.  Pienso para mí mismo “No les falles Charlie, tienes que terminar bien está carrera” Estoy deseando dar la vuelta para volver a pasar por allí.

 Me quito de manos y les aplaudo, es lo menos que puedo hacer!!

  

 Otra maravillosa sensación es la que sientes cuando vas acoplado en una bajada a 50km/h. Parece que nadie puede ir más rápido que tú, hasta que ves cómo te adelanta un rival con un sonido diferente, un sonido a cabra, a carbono y piensas .. “ya me tocará a mi algún día…”.  

Escucho una voz fuerte, inconfundible, no le veo pero sé que es Fosi, esta entre el público. Es la segunda vez que le escucho pero sigo sin verle.  Si veo a Luis animando cerca del BOX. Ha bajado a verme la peña del Bicho!!!  que cracks….  Me pregunto dónde está el que más arma de todos, David Moro. 

En una cuneta veo un grupo de ciclistas sentados.. Son Juan y José con unos amigos… que ilusión volver a ver a José montado en una bicicleta. “Ole tus huevos tío!!!”   Me dicen “deja de reírte cabrón y pedalea….”   Y es que la sonrisa no se me quitaba de la cara…

Y allí pasa él, el que me metió en este lio, el artífice de que tenga el bicho dentro, “el sonrisa eterna” allí está José Luis, va con un mono nuevo, lleva buena cara, me sonríe y me llama “triman!!”.

 Primera referencia, “la siguiente vuelta debe estar en el mismo sitio.” Mi objetivo con él es no perder tiempo en bici.  Lo que le gano en mi rio me lo tiene que recuperar corriendo,  pero no en la bici. “El pique más sano que se puede tener”.  

 Me adelantan Pablo y Fran, ambos me animan diciéndome exactamente lo mismo “Trimaaaaaan!!!”. Que superioridad tan aplastante, es imposible engancharme lo más mínimo. “Que abrazo les voy a dar cuando llegue a meta…… si llego”

Vuelvo a pasar por donde están los calaveras, me apetece bajarme de la bici y darles un abrazo uno por uno, pero si lo hago me pegan!!! Y me pegan en serio, así que continúo y vamos a terminar que viene mi mayor miedo. Bajarme de la bici y notar que no tienes piernas, me paso  en Madrid (mi primer triatlon),  es una sensación interesante, querer y no poder, intentar aguantar cuando tu cuerpo envía señales muy claras para que pares.

Sabes que pasados unos kilómetros tus piernas se acostumbran. Y eso lo sabes por qué te quitaste ese fantasma después de Madrid entrenando con José Luis, el día que hicimos juntos en un 60 km bike - 10 km run  muy provechosos para mi cerebro.  (José Luis me llevo corriendo a 4:20 y aguante bien, de hecho nos picamos en el último kilómetro y veníamos a 3:40, hasta que pete! “Siempre lo hago antes que él ¿Por qué?, ¿Por qué?, ¿Por qué?” )  Ese día puse un Twit  “Un fantasma menos, una Lección Aprendida más”

 

Y vamos a por la carrera, me bajo de la bici y me encuentro fenomenal, no me duelen las piernas y estoy como nuevo. Me encuentro con Xavi y le acompaño un rato, buen compañero de carrera, viene con una vuelta más y su ritmo es muy bueno, pero tengo que parar a mear y le pierdo. 

Empiezo a jugar de nuevo con mi cerebro, misma estrategia, 1º vuelta ilusión, 2º constancia, 3º sentimiento y  4º gloria.   Y es otra de las sensaciones nuevas que he vivido/aprendido. Dale a tu cerebro cosas bonitas, concéntrate en el objetivo, no le dejes que te envíe señales negativas, no te lo permitas, porque si lo haces… acabas parándote”. Todavía no lo tengo del todo dominado. (Palencia)

Y empiezan a caer los kilómetros, me encuentro con los niños de Fran, paso a su lado y les choco los cinco, “me encanta hacer eso”, a todos los niños se les pone una cara de ilusión increíble cuando alguien en carrera les da la mano. Escucho a alguien del público decir, míralo si va como nuevo.  Luego pasa José Prada, lleva cara de cansancio, justo después me pega una voz su hermana, “que recuerdos!!”, me vienen a la cabeza imágenes de la piscina y de los campings en Riomalo. 

Sigo corriendo y empiezan a dolerme las piernas, todavía me queda mucho. Impido a mi cerebro enviarme sensaciones negativas… me repito una y otra vez el objetivo de cada vuelta. “Constancia Charlie, constancia”

De repente vuelvo a escuchar mucho jaleo, ya han venido del circuito de bici y la están armando al lado del puente Romano. Han elegido el mejor sitio otra vez, allí están todos de nuevo, Alex, Sofia, Marina, Sergio, José Manuel, Laura, Isabel, Clara, Cristina, Chasis, Silvia y su hermana,  Jony, el Mr, Navazo, Chocarro, Celia, Sweety, la guapa amiga de Cris y su perrito jeje, Manuel, Vicky etc..

Cada vez que paso por allí me pega un subidón increíble, me acelero, no puedo parar de sonreír y el dolor de piernas desaparece.

 

Aún con buenas sensaciones me doy cuenta de que voy más lento de lo que esperaba, (olvídate del 4:20) no entiendo por qué, pero no puedo ir más rápido. Mi corazón está bien, llevo pocas pulsaciones, mi pecho me permite respirar correctamente, puedo darles ánimos y  chocar los cinco a Hugo y Vega, los hijos de José Luis,  pero mis piernas no me dejan correr más rápido. Ligero dolor constante que no había sentido nunca. Aprieto un poco y aumenta el dolor por lo que vuelvo a bajar y pienso  “Cuando venga José Luis me va a quitar las pegatinas” 

De repente aparece José Luis, lleva mala cara, no sonríe, “puff lo mismo todavía puedo pelear mucho e intentar entrar con él”. Eso me emociona, se me pone la carne de gallina, entrar en meta juntos porque la carrera nos ha puesto ahí sería algo espectacular. Sigo corriendo, aumento el ritmo, queda mucho y quiero aguantarle al máximo. Después en cada vuelta le veo en el mismo sitio y con la misma cara, va sufriendo un poco. Le chillo, le doy ánimos y le digo que sonría pero no me hace mucho caso.

Me adelantan muchos corriendo pero me da igual, sólo pienso en acabar, viene Michel, me adelanta, me toca el culo, se ríe y me dice “lo siento Charlie”. Que cabrón, era de esperar  pero dices… ummm otro año ya veremos Michel!!

Me veo falto de fuerzas y pienso en tomarme un gel, nunca lo hago, no me gustan los geles, no me suelen sentar bien. Todo el mundo dice que no hagas cosas nuevas en carrera, que eso también se entrena, pero no soy de cumplir las normas y pienso que lo necesito y si me sienta mal pues les doy la razón y punto.  

Me lo tomo,  me llevo una botella de agua para que se disuelva bien en mi estómago y “percibo el subidón del azúcar en mi cuerpo”, otra bonita sensación, cuando tu cuerpo va al límite, ingerir un gel hace que el azúcar se vaya rápidamente a tu cerebro y notas la fuerza que te da la comida al instante. Además el gel está muy rico, sabe a limón y pienso en ir a por el segundo. (Soy un glotón)

Estoy en la vuelta que se hace con corazón y me doy cuenta de que voy animando a compañeros, hablando con amigos del público y sobre todo que estoy sonriendo mucho y disfrutando. “Todo me está saliendo bien”. 

Última vuelta, comienzo a pensar en la gloria de terminar, me imagino entrando en meta y me emociono yo solo. Es la vuelta de disfrutar y lo hago.

Llega el momento, me acerco, me quedan 500 metros y me chillan aprieta un poco que tienes a Michel ahí delante.  Le veo, le quedarán 300metros. Es mi momento, voy a intentarlo, aumento el ritmo, puedo bien, mis piernas responden, mi pulsaciones bien, mi pecho va muy suelto. Me pego un Sprint estupendo y le cojo a 20 metros de entrar. Le pregunto, “¿Michel entramos juntos o nos la jugamos a ver quién gana?”. Me responde “entramos juntos”, me pongo a su lado y dispuesto a llegar a meta. Justo al dar la curva veo a David Moro y a su familia, por fin apareció, me tenía preocupado. Acabo la vetona ayer y no estaba por allí, tenía miedo que le hubiera pasado algo.

Y como la felicidad está en el camino, no en el destino, cierro aquí la descripción de mi primer triatlón de media distancia.   

 

 

Muchas gracias a todos los que se acercaron y los que se acordaron y me escribieron después.

El año que viene más pero no más largo…. O ¿sí?   

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